#EconomíaCircular, rentabilidad para tu empresa!

Desde siempre el mundo industrial ha lidiado fervientemente con los residuos, la disposición de ellos, la no aceptación en los rellenos sanitarios, desechos altamente contaminantes, que terminan en un pozo de disposición final o en un hoyo de cemento en alguna parte del planeta, que además no sabemos, o que simplemente no queremos saber dónde está. Otros rubros hacen uso de grandes dimensiones físicas, espacios complejos y caros. Producto de esto, las empresas simplemente, no saben qué hacer, puesto que las normas y las regulaciones no son necesariamente claras en la mayoría de los países, ya que hay mínimos estándares que son completamente insuficientes. Algunos desechos hoy se prevé que pasarán siglos para que la Tierra los absorba como propios (siglos no validados, nadie ha vivido tanto como para asegurar empíricamente que desaparecerán). Lo anterior, es producto de una Economía Lineal que llevamos siglos y siglos explotando. Qué significa esto: Extraemos, fabricamos, usamos y ,finalmente, desechamos todo lo que pasa por nuestras manos. Sin embargo, estas malas prácticas están cambiando paulatinamente, para bien del planeta y por sobre todo hoy con beneficios para las empresas.

La llegada con fuerza de la Economía Circular, nos invita a repensar nuestro sistema productivo. Hasta aquí, las economías de libre mercado, han confiado en su máxima: «El mercado siempre resuelve», han confiado en que el crecimiento de la demanda de materias primas y recursos naturales, al ser cada día más demandados, aplicará la regla de mercado, donde se impulsará a una mayor producción y, por ende, los precios tenderán a la baja. No obstante, en los últimos años eso no se ha cumplido, es más, ha ocurrido todo lo contrario: Uno de los estudios realizados por Accenture en la década del 2000 al 2013, muestra que por cada aumento de un 1% del PIB, el precio de las materias primas aumentó un 1,9%, por lo que una economía basada en la extracción de recursos naturales, por más fácil y accesible que sea, ya no es sostenible en el tiempo ni económica y menos ambientalmente. Hoy las materias primas y recursos naturales se vuelven escasos, por lo tanto, riesgosos para las industrias y comienzan a tener complicaciones ambientales permanentes en su extracción, manejo y disposición final.

La economía circular ofrece desafíos interesantes para las empresas, y al mismo tiempo, excelentes beneficios. Se habla de aumentos de rentabilidad que pueden superar el 30% para empresas que en sus modelos de negocio se vuelvan circulares. ¡Cómo se logra esto! Pues derribando el paradigma de la fabricación y entrega de productos y servicios: ya no nos preocupamos sólo de cuánto manufacturar, sino que también nos interesamos en el cómo estamos fabricando, qué recursos usamos para elaborar o brindar un servicio, la calidad de este, su durabilidad, el origen del mismo y la necesidad de optimizar para mantener los recursos naturales el máximo de tiempo posible en el ciclo productivo, no generar desechos y si se engendran, intentar valorizarlos como materias primas para la misma u otras industrias, generando un nuevo negocio para la empresa.

La lógica es medir todo: optimizar los usos, incorporar tecnología y generar una estrategia corporativa que incentive el desarrollo de una economía circular, desde el modelo de negocio de la empresa y que las acciones que hoy son spot o individuales, atiendan a una estrategia de desarrollo corporativo. Desde esta premisa, comenzamos a hablar del Ciclo de Vida de productos y servicios, donde analizamos todos sus procesos de elaboración y su impactos social, económico y ambiental: empresas de triple impacto. Estas se ocupan del rediseño de sus procesos, maximizando la optimización de usos de recursos y reduciendo al máximo la generación de desechos. De este modo, se replantean y se dibujan los productos desde su génesis, pensando en cómo impactarán socialmente y la forma en que nos haremos cargos de las externalidades negativas, por cierto, seguiremos midiendo Huellas Hídrica y de Carbono, uso de Energía, incorporaremos ERNC a procesos productivos y normas de mejora en eficiencia. Todas son bienvenidas entre otras alternativas que nos ofrece el mercado hoy y que seguramente, vendrán en el futuro.

En suma, la idea es cambiar el paradigma y el enfoque en producir exclusivamente, a revisar cómo estamos generando nuestros productos y servicios, cuántos recursos se movilizaron para producir una unidad de producto o servicio, cuánta energía, agua y huella de carbono se generó, el uso que le dará el consumidor, y la duración del producto que ponemos en el mercado. La premisa, entonces, es convertirse en una empresa realmente responsable y sustentable en el tiempo. Las consecuencias de esta decisión son significativas: mayores rentabilidades al final del ejercicio por optimización de materias primas, por revalorización de nuestros residuos, por optimización de uso de recursos energéticos, por cambio de matriz energética, por mejor visibilidad de nuestros clientes, por mayor reputación empresarial. En síntesis, todo lo anterior en casos estudiados, puede sobrepasar un aumento del 30% de la rentabilidad actual que tiene tu empresa.

La Unión Europea vaticina que un aumento sólo del 1% en la eficiencia del uso de recursos, equivaldría a 23.000 millones de euros para las empresas y permitiría crear 200.000 nuevos empleos. Lamentablemente, para Latino América en particular para Chile, aún no contamos con esos datos, pero van en el mismo orden de beneficios. En WBCSD aseguran que el 80 % de las empresas encuestadas, para un informe que se realizó el 2017, afirmaron que sus principales incentivos para adoptar estrategias circulares, fueron el crecimiento acelerado y la competencia de los emergentes modelos de negocio (no lineales). El 20 % de las mismas, no obstante, reconoció que en su caso, el motor para el cambio fue la mitigación de riesgos.

Las empresas pueden lograr ahorros siguiendo los principios de la eficiencia: “Hacemos más, con menos recursos primarios”. Sin embargo, es un deber centrar nuestra atención en dónde provienen nuestras materias primas, asegurándonos en que su producción sea sustentable, o bien, pensando en que de estos mismos recursos primarios se pueden fabricar muchos más productos, de una calidad superior, pero controlando todas las variables. Sumamos además, el hecho de no tener externalidades negativas (residuos o impactos ambientales), de lo contrario buscar mitigar de manera adecuada, intentando mantener la materia prima y la energía utilizada, el mayor tiempo posible en los ciclos productivos económicos.

¡¡¡Y la tecnología!!! Hace una década atrás era irrisorio pensar en lo que en la actualidad hemos podido realizar: tenemos tecnología que avanza a pasos vertiginosos, el desarrollo de ella ha permitido elevar, dramáticamente, los procesos industriales, desmaterializar productos y servicios y hoy con la llegada del Blockchain, incluso, nuevos estilos de comercialización mucho más eficientes; la automatización impensada hace pocos años, hoy toma palco en toda tarea rutinaria dentro de la empresa. Cualquier proceso que sea repetitivo y permanente, hoy puede ser reemplazado por una máquina. Es más, éstas hoy por hoy, aprenden «learning machine«, además de comunicarse entre ellas M2M. Esto recién está comenzando, pues las posibilidades que se pronostican hasta ahora son infinitas… profundizaremos en esta temática en otro post.

Si quieres expandir estos temas en Pipartner Group estamos apoyando a las empresas en el tránsito a una economía circular. Cuando quieras podemos conversar de esta materia y las oportunidades para tu empresa…

Vuelve al inicio